Instinto sacral
- Marie
- hace 2 días
- 2 min de lectura

Cuando menos lo espero,
el lobo aparece,
antes
en mi inconsciente.
Sueño
que me da un presente
dos pestañas,
no de las postizas.
Las coloco sobre mis ojos
ocurre la magia
¡cada vez veo mejor!
La mirada contagia
a mis otros sentidos
afina a mis oídos
¡ahora escucho mejor!
agudiza a mi olfato
¡ahora huelo mejor!
Calibra mi gusto
¡ahora elijo mejor!
Protejo mi territorio
cuando detecto al predador.
A mi piel
la cuido mejor.
¡El lobo está!
Contemplo en el espejo
para ver si sigo siendo quien soy.
No todos engañan.
Al lobo se le ha hecho
mala fama.
En cada acercamiento,
atiendo mis corazonadas
escucho a mi cuerpo
a mi intuición
si sigo en mi dirección.
¡Vivo!
¡Como mejor!
Marie
Todos los derechos de autoría reservados.
Desde que me formé como educadora en la Universidad Nacional del Comahue, en la Facultad de Ciencias de la Educación, y como ayudante de cátedra de Literatura, disfruté conocer cómo algunos textos y libros hablan entre sí, la transtextualidad.
Gérard Genette habla de cinco tipos de diálogos entre libros:
La intertextualidad, que es cuando un texto incorpora a otro, en alusiones y referencias.
Tal es este caso, puesto que me inspiro en uno de mis poemas favoritos, La pestaña del Lobo, de Clarissa Pinkola Estés. Y en un guiño sutil a la irreverente Pilar Quintana con su creación Caperucita se come al lobo.
Luego está la paratextualidad, por ejemplo a través de un prólogo de otro escritor/a.
La metatextualidad, cuando un texto analiza o critica a otro.
La hipertextualidad, cuando un texto nace a partir de otro. Tal es ésta la situación. Toda mi vida amé cada versión de La Caperucita, tradicional y moderna, en narrativa o guión teatral y ciertos cánticos lúdicos tradicionales, como Lobo estás. Obras que, en principio fueron creadas en la narración oral, para adultos.
Y por último la architextualidad que es la relación de un género o tipo de escritura y lo que se espera de él. En esta instancia, apelo a la imaginación de cada lector.





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