Viaje a Caviahue -Copahue
- Marie
- 7 jun
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 23 ago
Relato
Conocí Caviahue, el año anterior, como invitada a la Primera Feria del Libro que se celebró en esa pintoresca localidad de la cordillera de Neuquén.
Reconozco que antes había anotado ese destino en una "pizarra de visión", como sitio turístico que aspiraba a visitar.
Llegamos en grupo, y al observar la mixtura entre el paisaje y el diseño urbano armónico vivenciamos una sensación que, en arte, se ha dado en llamar Kick galvanic. Es un efecto que la escritora María Gainza suele nombrar para describir el impacto que ciertas obras pictóricas producen a los sentidos, cuando pareciera que éstos estallan ante lo percibido.
Seis meses después, viajé por primera vez, a los baños termales de Copahue, en búsqueda de los beneficios sanadores de sus aguas medicinales, por recomendación del Doctor Emilio Zingoni, otorrinolaringólogo, quien ha escrito un tratado sobre ellos hace años.
Y volví a sentir nuevamente la sensación, esta vez, por la energía del lugar.
Deleite, encanto, magia, no alcanzan al describir a esta aldea que engloba a los dos poblados interdependientes, en su Ejido administrativo.
La UNESCO ha declarado a esta localidad, Copahue-Caviahue, como uno de los pueblos más bonitos del mundo en el año 2024.
Muy cerca, caminando o en auto, se despliegan lagos y lagunas con aguas de color turquesa, una seguidilla de cascadas, el imponente Salto del Agrio y un puente de piedra majestuoso que las erosiones han ido esculpiendo, como atractivos ineludibles.
Para llegar se transita por rutas y caminos donde aparecen paredones multicolores en tonalidades de rojos, amarillos y verdes, o teñidos de basaltos, luego que las aguas, y la tierra desde su núcleo, fuesen pintando sus mantos.
Alineadas, cual obras de escultor, hay varias tobas, y también relieves de mayor envergadura que cada era de los tiempos terrenales moldeó.
La vegetación achaparrada atrapa la vista en sus coloridos follajes de ñires en estado otoñal.
Quienes llegan de cerca, a trabajar, durante las temporadas turísticas, son muy amables.
Mente y cuerpo se detoxifican de las radiaciones cuatro o cinco g y de la vorágine laboral o urbana.
Como anécdotas del primer viaje, a Caviahue, puedo decir que abrí la primera jornada de la Feria del Libro con la Charla "El proceso de ser escritor". Y leí dos ensayos de mi autoría, Corporeidades y Pausa Cíclica. Laura llevó sus títeres cautivando con su arte inspirado en lo autóctono. Abril y Mónica, sus libros. Cecilia, otra escritora, nos acompañó. Nerina y Darío con juegos para las infancias, representando a la Biblioteca Maestro Galeano. Fuimos desde Villa Pehuenia -Moquehue.
Yo me quedé un día más, durante el cual, luego de escuchar cada Charla, sobre la Historia del lugar contada por un vecino pionero; sobre los recursos geológicos e hídricos, en la voz de la doctora Ana Monasterio; y los procesos de formación de las nubes, por biólogas de Tandil, ocurrió algo sorprendente.
Llevaba conmigo un juego de cartas, un Oráculo de aspectos de la vida y el aprendizaje de mujeres inspiradoras.
Esas mujeres fueron haciendo historia y abriendo caminos en diversas áreas de la vida: escritura, actuación, pintura, paz mundial, yoga, música, diseño de indumentaria, ilustración, arquitectura, ciencia, mundo emprendedor y gobierno.
La propuesta lúdica consistió, entre varias opciones, en barajar y desplegar las cartas en abanico, y que cada visitante de la Feria sacase una del mazo. Y leer desde la carta, las palabras, un mensaje que le traía la voz de una de esas mujeres, y su historia de vida.
La palabra autor, nace del latín auctor, -oris, productor, aumentador, creador. Resulta indescriptible expresar la atmósfera que generó la propuesta, genuino encuentro de energías, especialmente de mujeres.
El complejo termal de Copahue, es un bálsamo para los sistemas corporales y la mente.
La gente que llega, y la del lugar, entran en conversaciones plenas de atención.
Afuera, y también dentro por los pasillos, artesanos y productores de las cercanías llevan sus manufacturas: pieles de chivo y cordero, lociones, cremas naturales, tisanas, sahumerios, adornos.
Pocos días atrás se había desarrollado el evento Copahue medita.
Para probar cada prestación de las tantas que ofrece el lugar anduve “en modo avión” (no el del celular o la Tablet), al decir de Mariana, turista de Córdoba, lectora de mi blog, y habitué de Copahue-Caviahue, con quién nos encontramos. Al ser mi primera estadía en las Termas, recorrí los largos pasillos del complejo procurando probar cada baño, masaje, tratamiento capilar y de la piel con algas o fangos, y esa agua tan rica en sus componentes, en búsqueda de recuperar el bienestar físico y relajarme a través de sus propiedades.
Afuera del Spa, aires húmedos emanan los olores del volcán, el que, a modo de una enorme batea activa, alberga en su seno uno de los dos poblados.
Escuché cada charla de los inicios de la Semana Termal sobre cuidados de la piel, la postura corporal y los beneficios de cada baño, completando una estadía inolvidable.
Me despedí de Copahue reconectada y con mis ritmos balanceados.
Y como regalo final, en un regreso lluvioso, de paso por Caviahue, el arco iris coloreó en el horizonte una alucinante curvatura completa sobre la ruta.
Decididamente un lugar para ir una y otra, y otra vez. Me convertí, dicho en tono jocoso, en Copahue dependiente, o simplemente en habitué anual, o mejor aún, bianual.
Marie





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